¡Eres un hijoputa!
Y si ninguna mujer te ha dicho esto alguna vez, no sabes lo que es el amor.
Seguro que más de una vez os lo han dicho. Claro, esto no es la tierra de la miel y la leche. ¡Qué coño, más bien se parece muy poco a todo eso!. Porque no hay nada que se parezca a todo eso. Y mucho menos cuando hablamos de relaciones interpersonales. ¿Se dice así?. Es que no estoy demasiado puesto en el tema. A ver si os vais a creer que soy la Elena Francis aquella, que sí que sabía de amoríos y ostias de esas una barbaridad y arreglaba cualquier pitote del alma y el corazón en un plis-plas. Me manejo muy malamente en terrenos tan espesos, tan profundísimos, tan de cartón-piedra, con mucho más de cartón que de piedra. Aunque también estoy convencido de que el alma humana se mueve con mecanismos muy simplones, tan simplones como los cordones de tus zapatos.
Necesitamos más ligereza y soltura, más movimientos rápidos, nada que hunda nuestros pies en el barro fresco. Como diría el poeta, nuestra vida colgando de un gancho romo y oxidado. Dejemos de una vez de hacer el payaso en comedietas malas y aburridas, de esas que has vivido ya un millón de veces. ¡Qué ya no vas a engañar a nadie más, y mucho menos a estas alturas de la película!. Y si encuentras por ahí algún despistado y bobo que se traga tu cuento marrullero, mejor para ti. ¡Que te aproveche!.
Hoy ha sido un domingo lluvioso y tranquilo. Buen vino, buenos libros, buena música. Lástima que haya que estropearlo con un lunes lleno de cosas que nada tienen que ver con todo eso. Y es lo que digo yo siempre, deberíamos vivir dentro de los poemas y de las canciones, y así conseguiríamos pasar por esta vida siendo un poco más dichosos. O por lo menos podríamos intentarlo.
Os dejo por esta noche. Acordaros de poner el despertador bien tempranito y que os sea lo más leve posible.
Buenas noches mundo perfecto.