El final de la juerga
Aunque todavía podemos tomarnos el último copazo.
A lo que iba, se acaban las vacaciones y mañana otra vez al currele, pero que nadie se amargue, aun nos queda la esperanza de quedarnos en el paro. Es una opción que jamás se debe descartar. Y además, que nos abre grandes posibilidades. Como dije ayer, yo barajo lo de hacerme bajista profesional, aunque tampoco descarto lo de hacerme actor. Se ve fácil y la inversión inicial es casi nula. Por no hacer falta, no hace falta ni tener talento. Conclusión que sacas al ver toda la porquería que pasan por la televisión y el cine. Cuatro muecas curiosas, dos posturitas molonas, ¡y venga, a ganar premios y pastizarra a mansalva!. ¡Ya es que ni siquiera hace falta ser guapetón!. Con tener una jeta chocante, vas que te matas.
Pero si ninguno de esos proyectos sale adelante, tendré que seguir amarrado a mi querida fresadora y a mi máquina de soldar con argón. Que por si alguien no lo sabe, es un gas noble. Aunque yo diría que más bien es muy cabronazo. Pero es lo que hay, cada cual con su oficio.
Bueno queridos lectores lo tengo que dejar por hoy. Mi costilla está al borde de cometer un homicidio cruel en mi persona. Ahora resulta que paso más tiempo delante de este cacharro que con ella, y ve ciberligues por todas partes. Me juego el pellejo con cada nueva palabra que tecleo. El divorcio, la hecatombe, la fin del mundo si no termino de una puñetera vez esta entrada. Me voy con el miedo en el cuerpo, no digo más.
Sed lo más buenos y amables que podáis con vuestras parejitas y no paséis demasiado tiempo delante del internet.
Buenas noches mundo virtual.