Estoy aquí de nuevo
Y como podéis comprobar no me he muerto.
Como tampoco ha muerto ninguno de nuestros políticos. ¡Qué va, esta semana han estado dándose leña de la buena!. Como buenos coleguitas que son, para guardar las apariencias, para que no nos demos cuenta de lo idiotas e inútiles que son, de que no tienen ni una puñetera idea para salir del estercolero donde nos han metido. ¡Qué cabroncetes los tíos!, se dijeron de todo menos guapo. De marrano para arriba se pusieron, el uno al otro y viceversa. Lo tenían muy bien ensayado todo, los grititos, los lapos, las guarrerías. ¡Anda que no se rieron a gusto de todos nosotros y en nuestra propia jeta!. En el fondo se quieren y se dan por culo suavemente, hoy por ti y mañana por mí. Se apoyan y se quieren el uno al otro, y es que, el uno sin el otro, no podrian mantener la barraca abierta. ¡Se les notaría demasiado!.
Parece ser que tampoco ha reventado ninguno de nuestros amados banqueros, por lo menos nada han dicho las noticias del tema. Siguen vivitos y ganando pasta gansa. ¡Coño, como que es su deber!. Se lo pasan bien los nenes, y nosotros también, que coño. Si no se pasaran el santo día dándonos por culo en seco, es que ya no seríamos nosotros mismos. Medio hombres nos íbamos a sentir. Que la cosa siga rulando, todo sigue su curso normal.
Pero no nos engañemos, la cosa va mal, mal de cojones. ¡Hasta los sex shops están cerrando!. No se vende ni una polla de goma. Las nenitas deben pensar que lo mismo se lo hacen con un pepino, y después se lo pueden poner al gazpacho, que empieza a hacer calorcito y apetece. Tanto lo uno como lo otro. ¡Esto es la fin del mundo, no hay perras ni para gozar a tus anchas!.
Os dejo para que reflexionéis sobre todo esto y saquéis vuestras propias conclusiones. Sed buenos y trabajad hasta que reventéis.
Buenas noches mundo gozoso.