Fiebre del sábado noche
Así lo sentimos casi todos.
Es noche de pendoleo y de ver quien lo hace más y mejor. ¡La virgen!, toda la semana esperando para esto y ahora toca menearse sin parar, ser el más gracioso o ver quien pilla la taja más hermosa. ¡Hay que disfrutar de la vida coño, que son dos puñeteros días y esto se acaba el día menos pensado!. Venga compañeros, bebamos hasta jartarnos y a ver quien se pega la ostia más guapa con el buga. El resto de la semana nos dedicaremos a arrastrar nuestro miserable pellejo por este mundo de dios.
Como si un día fuera diferente a otro. ¿No se deslizan todos los días de igual forma alrededor nuestro?. Por lo menos esa es la impresión que tengo yo. ¿O es que yo soy un pesimista de esos?. Menuda tropa los pesimistas, y encima que atajo de tíos ridículos. La verdad es que son ganas de darse pisto. Y encima van y lo ponen todo por escrito, hasta libros escriben algunos.
Por si queréis conocer a alguno de estos tipejos, echarle mano a alguno de los libros de E. M. Cioran. Pesimista entre los pesimistas, o como dirían algunos, un tipo lúcido de cojones. Mirando la vida y las cosas directamente de frente y sin telón de fondo. Alguien que no se dejaba engañar, o que tenía demasiado tiempo libre. Si no has trabajado en una fábrica diez horas al día, te has perdido una lección muy importante de la vida. Y este Cioran nunca lo hizo. ¡No se puede saber todo en esta vida!.
Os dejo para que sigáis con todo vuestro trajín y vuestras ilusiones. Sed buenos y no os arrastréis demasiado por este mundo.
Buenas noches mundo grasa.