Hoy no os voy a echar la bronca
Ya sé que nadie es perfecto, y mucho menos vosotros.
Que me vais a contar que no me sepa ya al dedillo. No hace falta que os defendáis, inocentes criaturas. Estáis tan llenos de agujeros sucios y oscuros como cualquier hijo de vecino. Ya nos vamos conociendo, nosotros, raza humana. Y no hay que lamentarse por ello, ni clamar al cielo. Joder, mientras no se haga la puñeta al semejante, ¡qué cojones importa!. Sólo hay que alimentar de vez en cuando esos agujeros, y remover con un palito la mierda. Que no se estanque y se ponga dura, que luego todo son purgantes.
Sí, también lo sé, es el puto aburrimiento lo que lleva a todo eso. ¡Menuda sustancia de la que está hecha la vida, viscosa y tibia como ninguna!. Y como se pega a la piel la muy cabrona. ¡Qué cojones, esa sustancia casi lo puede justificar todo!. Yo sí que soy sustancia espesa esta noche.
Vamos a cambiar de palo que me quedo frito en este puñetero estado sartriano de los cojones. Y eso sí que es aburrido y trillado. ¿Le pegamos otro repasillo a los políticos?. ¿No?. ¡Os jodéis, sí que se lo pegamos?. Han vuelto a hacer su jugadita, su pirula mortal, su abracadabra de los cojones, y encima han caído de pie y con sonrisilla incorporada en la jeta. ¡Estos sí que saben!. Y saben quedarse con nosotros de putísima madre. ¡Joder, si es que hasta nos convencen de lo maravillosamente que lo hacen!. Y encima, a cambio, no dan una mierda, absolutamente nada. Lo digo con el corazón en la mano, estos cabrones se merecen hasta el último puestecillo que consigan. A eso lo llamo yo hacer arte del bueno. Vamos a tragar mierda hasta el día del juicio, y además contentos y sin vaselina.
Se me ha terminado el rollo. Os dejo que os vayáis preparando para el partido de mañana. Marcad muchos golazos y procurad sed felices. Por lo menos durante noventa minutos.
Buenas noches mundo grasa.