Las cosas no van tan mal
Para algunos incluso van peor.
Y algún día irán mucho peor para todos nosotros, pero ese es otro tema que ahora mismo no viene a cuento. A lo que íbamos, que la cosa está muy mal y que se va a poner todavía peor, eso lo sabemos todos. Pero tranquilos, nuestros políticos lo van a arreglar todo, tanto los de un lado como los del otro. Y los de este lado han empezado por cambiar ministros para darle un poco de marcha a todo esto. Si alguien es tan amable me podría explicar,¿ de qué sirve poner a una tía peliculera en el ministerio de cultura para arreglar la puñetera crisis ?. Va a bajar las entradas del cine. Por mi parte me las puede regalar, incluyendo un bocata y una cerveza, y no pienso volver a ver a esos payasos aburridos y pretenciosos. Para eso ya tengo la televisión y no tengo que salir de mi casa.
Se los ha visto por la tele haciendo bromitas a los que habían echado a la puta calle, disimulando la mala ostia que se les había puesto por perder semejante chollazo. Otros han echado unas lagrimitas. De emoción, dirán algunos. ¡De rabia y de impotencia, qué cojones!. Que curreles como ese no se consiguen por tu cara bonita. Hay que mamar y frotar muchísimo para que te den semejante sillonazo.
Ahora empezará lo bueno. Ya me veo a los nuevos llegando a los despachos ministeriales y revisando el panorama. Que si esto es una horterada, que si hay muy poquita luz, que si la taza del retrete no es de mi color favorito, que si las cortinas no hacen juego con el color de mis ojitos, y mil pijerias más que ni nos imaginamos. ¿Y entonces qué?. Pues lo de siempre, seis o siete o diez millonazos, o los que hagan falta y sean necesarios para dejarlo todo bien guapo y confortable. Que para currar bien y con ganas hacen falta condiciones adecuadas. Y nosotros a pagar, a callar y a decir lo guapos y molones que están todos en sus despachitos de los cojones. ¡Viva la puñetera crisis joder!.
Creo que por esta noche ya he soltado todo el veneno que he ido acumulando a lo largo del día. Portaros con buenos contribuyentes y no pongáis en duda las decisiones de nuestros venerados dirigentes. Amén.
Buenas noches mundo horripilante.