Esta noche suenan los violines
Y hacen un ruidazo de tres pares de cojones.
Lo primero que quiero hacer es pediros disculpas por el lamentable espectáculo que dio anoche aquí ese payaso que se hace llamar mi amigo. Algún día tengo que hablar bien a fondo sobre él. Pero esta noche no le daré ese gustazo. Sólo os pido que no se lo tengáis en cuenta, al pobre lo sacaron demasiado pronto de la incubadora y se ha quedado así. Sí, lo sé, debería estar encerrado en algún centro donde lo atendieran adecuadamente y no diera el coñazo, como hacen con todo ese tipo de gente, pero ya veis, ni una paga pequeñita le dan a su madre por él. Pero bueno, no es peligroso, gilipollas y capullo todo lo que queráis, pero por lo demás, si sabes las palabras mágicas, lo tienes entretenido un buen montón de rato. Por si alguna vez os vierais en la desagradable situación de toparos con él, sólo tendréis que decir la frase mágica y os lo quitáis de encima. Decís “chochos a estribor”, y nuestro genio se irá con viento fresco en busca de yo que sé. Continuar…