Todo lo bueno se acaba pronto
Y mañana vendrá algo mejor.
Más ruidoso, más agitado, más de todo un poco y mucho más. Ya sé que es la eterna queja que tenéis, pero que le vamos a hacer, así es la vida. ¿O es que queréis vivir en un perpetuo domingo?. Menuda tabarra también, con todo cerrado, con toda la gente en la calle, dando sus paseítos con los nenes, o en la puñetera playa, pasándolo chachi y haciendo castillitos de arena. ¡Venga ya, eso sí que sería una tortura de verdad!.
Además, los lunes tienen algo muy bueno. Nos conectan directamente con la verdadera esencia de nuestra vida. ¿Y cuál es?, me preguntáis. Pues está claro, este trajinar sin fin y sin sentido hasta el día en que acabamos de cascar. Y digo acabar porque cada día lo hacemos un poco más. Pero claro, para darse cuenta hay que fijarse pero que muy mucho y con la lupa en la mano. ¿Y quién se atreve a eso?. Decía Bukowski que si nos observáramos muy detenidamente acabaríamos por volvernos completamente locos. Y seguro que no se equivocaba.
Un consejito para navegantes, Fernando Vallejo. Un novelista colombiano, la furia hecha literatura, la blasfemia con piernas, el sarcasmo más atroz, la ternura del monstruo, la palabra que fluye como un torrente, la sensibilidad del hermano de las ratas, y como no, el odio y la madre que lo parió. No es literatura para todos, pero en un mundo perfecto, debería ser obligatoria para casi todos. Ya hablaremos más de él cuando le hayáis hincado el diente y probéis su amargura.
Os dejo por esta noche. Sed lo más malos y ruines que podáis y después no os dejéis atrapar. Es malo para la salud.
Buenas noches mundo feliz.